Razones por las que no hay que hacer descuentos en tus productos »
51176
post-template-default,single,single-post,postid-51176,single-format-standard,qode-core-1.1,ajax_fade,page_not_loaded,,brick-ver-1.11,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Razones por las que no hay que hacer descuentos en tus productos

En el post te voy te quiero contar desde mi experiencia porque no deberías hacer descuentos o rebajar demasiado el precio en una negociación con un cliente.

 

Todo es en base a mi experiencia vivida como emprendedora que ofrezco unos servicios determinados a un precio que está basado en los años invertidos en formarme, en mis obligaciones tributarias como autónoma, en mi gastos y en lo que quiero ganar al mes.

 

Porque parece mentira, pero yo quiero tener un sueldo a final de mes, no puedo estar siempre pendiente de lo que me queda después de liquidar con todos los gastos que tengo. Y tú deberías hacer lo mismo.

Primero que nada, mi gran consejos es que no titubees. A mi la intuición siempre me ha ayudado mucho, y si en un primer momento he tomado una decisión de enviar un presupuesto a un cliente, no lo voy a cambiar en el último momento. Si por algo lo he confeccionado a la primera así, es porque así debe ser.

Ni a la segunda tampoco. Seguro que a tu cliente le parece mucho dinero, ¿verdad?

Porque te dirá que tampoco lo necesita tanto, que tiene otras prioridades, que van muy “justitos” y esas perlitas que nos sacan nuestros clientes.

Por mucho que se queje, no bajes. Nada.

Yo utilizo frases como:

 

Me encantaría pero debo dar un servicio que necesita que me implique al 100 por cien, eso requiere mucho trabajo.

Mis precios están ajustados al máximo, si los bajo pierdo calidad .

 

Sinceramente, he perdido algunos clientes por decirles eso. Y vamos a ser conscientes de una cosa, el marketing, la comunicación( que sigo sin ver la diferencia después de tantos años) la creación de marcas, el diseño, son profesiones que en los ojos de los clientes son muy poco valoradas.

Todos saben de marketing y siempre hay alguno que lo hace por menos dinero. Encima hay algunos que te dicen: si “tal” me lo hace más barato. A lo que yo contestaría, si “tal cliente” me paga eso y mucho más. Y tan ancha.

Afortunadamente también hay buenos clientes. Clientes que les has conquistado por otras vías, por otros valores y características y no por el precio. Ellos están dispuestos a pagar por ti lo que te mereces, no te discuten el precio, sí la forma de hacerlo, pero bueno, en eso consiste nuestra relación con los clientes, en hablar, comunicar y negociar continuamente.

Cuando pierdo un cliente por los precios de mis productos, digo ¡bien! no iba a ser un buen cliente, aunque como todos con un poquito de resquemor.

 

Sé que el síndrome del impostor acecha por todos lados, consultas a la competencia, oyes lo que dicen en el mercado, las palabras de tus clientes te resonan en la mente, encima por alguna extraña razón decides preguntar a algún familiar si tus precios son adecuados, y la respuesta no es nada satisfactoria.

En definitiva. En tu mente resuena: Trabajo mucho. Gano poco. Nadie valora mi trabajo.

No te preocupes. Si es lo que piensas estás en lo cierto.

Es más, hacer bajadas de precio muestra demasiada inseguridad, y te encuentras en una posición muy vulnerable frente a tu cliente. Y lo mal acostumbras a que te rebata hasta un punto,  aunque sea para mostrar quién es el que lleva las riendas en esa relación.

 

Sí queridos, sí… hay personas así…

¿Qué es lo que te recomiendo?

  • En primer lugar hacerte un excel con tus precios. Determina qué es lo que quieres cobrar, cómo cobrar, en cuánto tiempo,etc.

  •  Después míralos fijamente. De ahí no te puedes salir. ¿Ese es el precio que tú le pones a tu tiempo? Estoy segura de que te has quedado corto. Pues vuelve a revisarlos. Ten en cuánto que, por propia experiencia, si estás comenzando y piensas que un proyecto te va a llevar una hora, añádele dos más. Los imprevistos, la tecnología, la formación, etc. hacen parte de ese proyecto. Y no es sólo la ejecución en sí.

  • Por último no caigas en la tentación del descuento. No te va a favorecer. No eres IKEA para competir en precio, eres tan bueno que sólo si consigues enamorar a tu cliente con tu personalidad de marca, lo harás pagar tanto como desees.

ALINA NITA- #COMUNICACIONALDENTE